Píldora #17
Suena el despertador a las siete: una, dos, tres, cuatro y hasta cinco veces en una sola semana. En verano será aún peor, el terror acecha, lo hará a las seis. En la lata subterránea, te fundes con el sudor ajeno hasta que alguien te empuja fuera. Y llegas a por tu pan, bendecido en la muerte de cada día, y borras toda expresividad de tu semblante: vistes y te comportas correctamente. Ves toda esa gente junta, tan separada. Esa asfixiante atmósfera de presión cae sobre ti. Sientes los ojos clavados en tu figura y en tu pantalla. Todos aparentan hacer, todos miran lo que tú haces. El lado bueno es cuando el del cumpleaños trae pasteles y todos celebramos que lo haga, porque lo debe hacer. Somos equipos de trabajo que desayunamos, comemos y fumamos juntos; y al acabar ¡cañas!, para seguir la farsa: jóvenes, dinámicos, proactivos, felizmente estúpidos. El futuro es nuestro: ¡qué bien, otra vez reunión!
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