lunes, 10 de noviembre de 2008

Semana #19

Píldora #12

Llego a casa tarde, cansado, subiendo la cuesta veo delante una silueta con una maleta. Se detiene frente a mi puerta. Me detengo y observo su llamada. En mi bolsillo toco las llaves pensando en sacarlas espectacularmente. No lo hago, él se gira confuso y me mira algo extrañado. Yo le nombro, le abrazo. Está más flaco. Se queda mirando mi abrigo: “parece que vienes de Nuevos Ministerios”. Sin darle importancia resumo “hay cosas que han cambiado”. La casa está fría y huele a asepsia. Mi hermano entra en su habitación, un poco más diáfana, menos revuelta. Ha traído los tambores, su alimento sonoro. Yo me desembarazo de todos los objetos que uno carga en el día a día, apago el teléfono y lio un cigarro. Charlamos, afloran las matemáticas en nuestras vidas. Suena el maldito teléfono (varias veces). No hay modo, el mundo exterior ruge.

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