Píldora revisited
Cuando era niño todo era más fácil, todo eran besos. Pronto llegaron las manos en los hombres y más tarde, en las mujeres. Hubo abrazos también y palmaditas en la espalda. Siendo adolescente, los besos empezaron a cobrar otro sabor y vi como amigos míos unían sus bocas para saludarse no más. Otros repetían tal o cual ritual con las manos, extraído de la televisión. Para mí cada vez era más complicada la ceremonia de introducción, al punto que ha poco tiempo los varones comenzaron a reconocerse con dos besos en las mejillas con alguna muestra masculina de afecto más (siempre variable) Yo amo la pluralidad, germen de ideas, la amo de verás. Pero llegado el momento no se me escurre como dirigirme a unos y otras. Como termine de perder la referencia, no me hago cargo de mi forma de saludar: collejas para todxs.
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