domingo, 22 de junio de 2008

Semana #1

Píldora # 20

Es primavera, pero hoy no llueve. Es más, el sol radiante augura un pronto arranque de la temporada de tirantes. Yo camino desnudo sobre la tierra, observando, mimetizándome con los alrededores. Mis pies entran en contacto con la yerba fresca, en la que decido reposar. Me siento a pensar y alguien me trae una taza de java caliente. De fondo suena la música de una de tantas emisoras de radio que yo no he sintonizado. La gente pasa distraída, ensimismada en sus conversaciones o degustando manjares. No me molestan y parece que tampoco yo a ellos. Me abstraigo a mi mundo. Pronto veo mis ideas hechas palabras sobre jirones de nubes, me enderezo y voy tomando de aquí y allá hasta conseguir un pensamiento ordenado, escrito un palmo por encima de mi cabeza en la materia de los sueños, un sueño materializado.


Píldora #5

Me levanto dormido, enciendo el móvil. El móvil sigue dormido. Trato de nuevo, en vano, de encenderlo presionándole: ¡no! ¡no! De repente, él solo amanece, se ilumina y escupe un sms con una mezcla de palabras en francés, inglés, sánscrito y árabe clásico. Descubro que en realidad es un mms y uso el protocolo wap para conectarme, a través de mi obsoleto terminal, a la red mundial. Allí chino, danés y arameo. Efectivamente, por lo poco que entiendo, parece una carta dirigida a mí. Cuando la termino, descubro, con esperanza, la posibilidad de leerla en esperanto. ¡Broma pesada! mi operador me invita (solo este mes) al plan renove: cambiar de móvil antes de que éste se muera del todo. No tengo ni paciencia, ni ganas de aprender a manejar un nuevo aparato más. Así que desayuno, me visto, me echo mi viejo teléfono al viejo bolsillo y salgo a Babel.

No hay comentarios: